25.8.2026
A todos los estudiantes de Un Curso de Milagros,
a todos los maestros de Dios,
a todo aquel que en su mente mora el conocimiento, aún sin haber despertado a él, mas este camino ya lo ha llamado a venir, y sabe que ha de responderle.
Escuchad, Hijos míos, pues este camino fue entregado al mundo con el propósito de traer alivio y curación a las mentes, traer paz entre todos Sus Hijos,
entre todos los que saben que han de despertar al conocimiento para el cual vinieron aquí en su misión.
He aquí que he venido a encontraros nuevamente por segunda vez.
Yo, que os entregué esta enseñanza, os entrego ahora su ampliación y sus misterios a través de mis mensajeras: las Mujeres de Paz Cielo y tierra. Su invitación es mi invitación, de entregar la paz al mundo, conocer a Dios en paz, más allá de todos los errores de percepción y de las ideas del miedo.
Siendo así, es necesaria la paz en las mentes para conocer a Dios, y de esto trata este Curso, que es esencial y necesario; ahora y más allá de todos los tiempos.
La ministra de paz es quien transmite mi enseñanza, viva y pura, resplandeciente en mi lenguaje y en mis misterios, y en mi propósito de paz para todas las mentes.
Bendiciones por vuestra llegada, estudiantes míos,
bendiciones por vuestro consentimiento y por vuestra plena labor para la paz.
Permaneced unidos en el camino; sed bendecidos en vuestro andar.
Un solo camino tenemos,
un camino de paz.
Hacia el Cielo y más allá de él,
hasta que las palabras desaparezcan por completo,
y solo Él permanezca de pie en el umbral,
en el principio de todo.