4.10.26
Dado que esta enseñanza es infinita, así como Sus Formas no tienen fin, y es posible comprender solo mediante una experiencia absoluta sin fin, presentaré ante vosotros una ampliación de las ideas y de sus formas a modo de ilustración, con el fin de traer la mente a un lugar correcto, verdadero y único.
Si bien mi enseñanza, entregada ahora, tiene como propósito acortar el tiempo, el programa de estudios está adaptado a cada mente, de acuerdo con sus errores estructurados y sus posibilidades de deshacerlos.
Así pues, la ampliación de las ideas, tal como aparecen en el texto del libro de estudio, son para alcanzar su máxima comprensión; aunque el conocimiento absoluto llegará mediante la experiencia de la verdad, que aparecerá en un solo instante, más allá de todas las palabras.
¡Así pues, emprendamos el camino!
Se puede decir que el alcance de la enseñanza no puede medirse, ni siquiera ser captada en su totalidad hasta obtener alguna comprensión. Pues una comprensión parcial equivale a un conjunto de separaciones que se hacen respecto de un tema u otro. Sin embargo, la comprensión completa de una sola idea será la base para comprender toda la enseñanza, que en su totalidad se refiere a una sola idea, en la cual todo fue creado en amor.
Los capítulos serán presentados según el orden de aparición. Su totalidad se presenta tal cual es. Sin embargo, se añadirán otras ideas hasta llegar a un sistema completo de enseñanza cuyo propósito es traer paz en las mentes, tal como fue entregada de Él.
Esta invitación a profundizar en mi enseñanza no se ofrece con el fin de convertirla en algo externo y presuntuoso. Por profunda que sea, es siempre práctica. Y esto, alumnos míos, habéis de recordarlo y atesorarlo en vuestra mente. Pues nuestro propósito es uno y nuestra misión es una. Traerlo a Él en paz, para que nuestro retorno sea completo.
El cúmulo de errores es tan grande que se requiere un consentimiento cuyo poder sea el poder de nuestro recuerdo de Él. Para esto hemos venido, y esto haremos para Él y para nosotros, pues somos Su Hijo uno desde el principio, hasta el fin de nuestra unificación con Él; tal como todo comenzó, y siempre existe y es eterno.