Hija mía, te instruiré acerca del viaje.
El viaje debe tener lugar a tiempo, el 18 de mayo.
El viaje durará cinco días.
Comenzará en Jerusalén.
Estate en el centro de oración llamado Iglesia del Santo Sepulcro no más tarde de las seis de la mañana.
Reuníos allí, y desde allí comenzará el viaje de curación, que no es otra cosa que un viaje para cambiar la percepción y la visión al punto de curación completa.
No es posible que Sus Hijos caminen por la tierra creyendo en la enfermedad y la muerte.
No es posible que no conozcan el poder de la curación que está en todas las cosas.
No es posible que cesen, y crean que la extinción del cuerpo es una amenaza real a la eterna Verdad de Dios,
y que la curación ofrecida a todos no es más posible que la situación que vosotros percibís como la muerte.
En este lugar yo os enseñaré sobre la posibilidad de curación que se lleva a cabo en la Mente que conoce la paz.
Encuentra un lugar donde puedas aprender mi enseñanza sin alteración.
En oración profunda, pide que la curación se realice en todos.
Una mente curada tiene el poder de salvar a todo el mundo del sufrimiento, y yo llevaré tus oraciones para que conozcas la curación que está en todo.
Al día siguiente pasa por el Jardín del Recuerdo.
Reúne todos los nombres en la red de luz.
Ya no habrá más pena ni dolor,
puesto que el tránsito le fue dado alegremente al Reino del Cielo, en el cual sirven los que caminan la tierra.
Y como ellos no ven esto, no pueden conocer al Hijo de Dios libre.
Servir en el Cielo y en la tierra en paz
es uno y lo mismo.
La curación se realiza en la red de luz
y tiene eco en las encarnaciones de antiguos tiempos.