21.9.25
Paz y bendiciones a los ciudadanos de los pueblos, ciudadanos de las tierras.
Paz y bendiciones a mis estudiantes devotos del camino, quienes sus mentes y corazones parpadean cuando así me dan vida.
Oh, mis estudiantes, mucho he transmitido y aún transmitiré sobre la paz; pues no hay nada más que esto en mi enseñanza.
Y a quienes interpretan su belleza, y se emocionan con las palabras del Cielo que conocen el curso de vuestros pensamientos, sepan que he venido con mis palabras hoy para purificar a mi pueblo por segunda vez; pues mis intenciones no fueron entendidas, y mi enseñanza permaneció en el misterio y no se interpretó como apareció la primera vez.
Por lo tanto, reuniré vuestras mentes tiernas y volveré con palabras de gracia y verdad; Y explicaré las intenciones del Cielo para beneficiar vuestros pasos en la tierra.
Pues mi enseñanza no tiene otra intención más que en Sus Mensajeros que caminan silenciosamente sobre la tierra, escuchan Su Llamado y responden a entregarla. Y conocen la paz en sus mentes, porque despiertan a su recuerdo completo.
Oh, hijos míos, este día os traigo la paz. Completo es el Hijo de Dios en su visión una. Completo y descansa en zonas de paz; porque su descanso ya alcanzó antes de que su mente quede en la oscuridad, antes que adoptara sus patrones de pensamiento falsos.
Y el Espíritu Santo que conoce su modo de pensar, susurra Palabras de Amor para apaciguar su mente amargada.
Susurra que Dios le destinó la paz en su función una; y que debe transmitirla para que llegue su propia redención.
Oh, hijos míos, he deseado que la conozcáis.
He deseado que la transmitáis.
Los años que han estudiado son un preámbulo para acortar todos los tiempos; pues ya no venimos a repetir nuestros pasos.
Llegarán mis mensajeras. Os alcanzarán con un halo de alegría y paz para entregar mi enseñanza tal como se transmite ahora.
Y vosotros también preparaos, pues se acerca vuestro recordatorio y vuestro despertar se escucha.
Los Cielos desean vuestra llegada, y esta enseñanza mía presentada aquí es muy clara, y brilla como un solo rayo de sol único, que lleva el resplandor de todos los Rayos. No puede haber dualidad en mi enseñanza; pues la Verdad es una para todos. Y dondequiera que vayáis y me busquéis, ahí vendré;
a través de sus labios y la luz de sus rostros, el halo de su belleza que irradian la luz de Su Amor.
Mis estudiantes serenos, radiantes, la mansedumbre del Cielo se entrega a vuestras mentes tiernas.
Debéis decir «SÍ», pues con esto habéis elegido mi enseñanza para caminar juntos en el sendero de la paz. Las demoras ya no nos conciernen.
Flotaremos arriba y más alto, conociendo que la Verdad del Cielo bendice nuestras mentes puras en luz.
Hijos míos inocentes, vuestras bendiciones ascienden.
Nos elevamos arriba en las alturas de Su Santidad,
pues todo Su Deseo para vosotros es entregaros Su Amor.
Y así venid diciendo «SÍ» para acortar el tiempo cuando pasan en el camino del Cielo por la tierra.
Que se hagan los milagros en infinita gratitud.
Vuestras cabezas serán la base de su luz, y vuestros ojos mirarán hacia arriba al círculo de la luz que se agranda con vuestro perdón y se irá completando.
Esta es mi bendición para vosotros, hijos míos, y así he llamado este día.
Venid nuevamente y sed nuevos en vuestro consentimiento.
Este año estará consagrado a los milagros.
Los que escuchan mi llamada, venid a bendecirme cuando brille en vuestras mentes todos los días el milagro de Su Amor.